Enrique Dussel: orígenes de la filosofía latinoamericana

Transmodernidad e interculturalidad [Filosofía de la Liberación] (Reblog) 

 Por Enrique Dussel





Ninguna cultura tiene asegurada de antemano la sobrevivencia. Todo esto se ha 
incrementado hoy, siendo un momento crucial en la historia de las culturas del planeta. 
En nuestra visión del curso de Hipótesis para el estudio de Latinoamérica en la 
Historia Universal, y en los primeros trabajos de esa época, tendía a mostrar el desarrollo 
de cada cultura como un todo autónomo o independiente. Había “zonas de contactos” 
(como el Mediterráneo oriental, el Océano Pacífico y las estepas euroasiáticas desde el 
Gobi hasta el Mar Caspio), pero explícitamente dejaba hasta la expansión portuguesa por 
el Atlántico Sur y hacia el Océano Indico, o hasta el “descubrimiento de América” por 
España, el comienzo del despliegue del “sistema-mundo”, y la conexión por primera vez 
de las grandes “ecumenes” culturales independientes (desde Amerindia, China, el 
Indostán, el mundo islámico, la cultura bizantina y la latino-germáncia). La modificación 
radical de esta hipótesis por la propuesta de A.Gunder Frank del “sistema de los cinco mil 
años” –que se mi impuso de inmediato porque eran exactamente mi propia cronología-, 
cambió el panorama. Si debe reconocerse que hubieron contactos firmes por las indicadas 
estepas y desiertos del norte del Asia oriental (la llamada “ruta de la seda”), fue la región 
de la antigua Persia, helenizada primero (en torno a Seleukon, no lejos de las ruinas de 
Babilonia) y después islamizada (Samarkanda o Bagdad), la “placa giratoria” del mundo 
asiático-afro-mediterráneo. La Europa latino-germana fue siempre periférica (aunque en
el Sur tenía un peso propio por la presencia del antiguo Imperio romano), pero nunca fue 
“centro” de esa inmensa masa continental. El mundo musulmán (desde Mindanao en 
Filipinas, Malaka, Delhi, el “corazón del mundo” musulmán, hasta el Magreb con Fes en 
Marruecos o la Andalucía de la Córdoba averroista) era una cultura mercantilista mucho 
más desarrollada (científica, teórica, económica, culturalmente) que la Europa latino�germana después de la hecatombe de las invasiones germanas46, y las mismas invasiones 
islámicas desde el siglo VII d.C. Contra Max Weber debe aceptarse una gran diferencia 
civilizatoria entre la futura cultura europea (todavía subdesarrollada) con respecto a la 
cultura islámica hasta el siglo XIII (las invasiones turcas siberianas troncharán la gran 
cultura árabe).

En el Occidente la “Modernidad”, que se inicia con la invasión de América por parte de los españoles, cultura heredera de los musulmanes del Mediterráneo (por Andalucía) y del Renacimiento italiano (por la presencia catalana en el sur de Italia)47, es la “apertura” geopolítica de Europa al Atlántico; es el despliegue y control del “sistema�mundo” en sentido estricto (por los océanos y no ya por las lentas y peligrosas caravanas 
continentales), y la “invención” del sistema colonial, que durante 300 años irá inclinando 
lentamente la balanza económica-política a favor de la antigua Europa aislada y 
periférica. Todo lo cual es simultáneo al origen y desarrollo del capitalismo (mercantil en 
su inicio, de mera acumulación originaria de dinero). Es decir: modernidad, 
colonialismo, sistema-mundo y capitalismo son aspectos de una misma realidad 
simultánea y mutuamente constituyente.
Si esto es así, España es entonces la primera nación moderna. Esta hipótesis se 
opone a todas las interpretaciones de la Modernidad, del centro de Europa y Estados 
Unidos, y aún es contraria a la opinión de la inmensa mayoría de los intelectuales 
españoles hoy en día. Sin embargo, se nos impone cada vez con mayor fuerza, a medida 
que vamos encontrando nuevos argumentos. En efecto, la Primera Modernidad, la ibérica 
(del 1492 a 1630 aproximadamente), tiene matices musulmanes por Andalucía (la región 
que había sido la más culta del Mediterráneo48 en el siglo XII), se inspira en el 
Renacimiento humanista italiano implantado firmemente por la “Reforma” del cardenal 
Cisneros, por la reforma universitaria de los dominicos salmanticenses (cuya Segunda 
Escolástica es ya “moderna” y no meramente medieval), y, en especial poco después, por 
la cultura barroca jesuítica, que en la figura filosófica de Francisco Suárez inaugura en 
sentido estricto el pensamiento metafísico moderno49
. El Quijote es la primera obra 
literaria moderna de su tipo en Europa –cuyos personajes tienen cada pie en un mundo 
distinto: en el sur islámico y en el norte cristiano, en el la cultura más avanzada de su 
época y en la inicial modernidad europea50
-. La primera gramática de una lengua 
romance fue la castellana, editada por Nebrija en 1492. En 1521 es aplastada por Carlos 
V la primera revolución burguesa en Castilla (los comuneros luchan por la defensa de sus 
fueros urbanos). La primera moneda mundial la moneda de plata de México y el Perú, 
que pasaba por Sevilla y se acumulaba al finalmente en China. Es una Modernidad 
mercantil, preburguesa, humanista, que comienza la expansión europea.
Sólo la Segunda modernidad se desarrolla en las Provincias Unidas de los Países 
Bajos, provincia española hasta comienzo del siglo XVII51, un nuevo desarrollo de la 
Modernidad, ahora propiamente burguesa (1630-1688). La Tercera modernidad, inglesa 
y posteriormente francesa, despliega el modelo anterior (filosóficamente iniciado por un 
Descartes o spinoza, desplegándose con mayor coherencia práctica en el individualismo 
posesivo de un Hobbes, Locke o Hume).
 
46 Lo que estamos exponiendo se encuentra explicado en mi artículo: “Europa, Modernidad y 
Eurocentrismo”, en Filosofía política crítica, Desclée de Browuer, Bilbao, 2001, pp.345ss (hay 
traducciones en diversas lenguas: "Europa, Moderne und Eurozentrismus. Semantische Verfehlung des 
Europa-Begriffs", en Manfred Buhr, Das Geistige Erbe Europas, Instituto Italiano per gli Studi Filosofici 
5, Viviarium, Napoli, 1994, pp. 855-867; "Europe, modernité, eurocentrisme", en Francis Guibal, 1492: 
"Recontre" de deux mondes? Regards croisés, Editions Histoire et Anthropologie, Strasbourg, 1996, pp. 
42-58; "Europe, Modernity, and Eurocentrism", en Nepantla. Views from South (Durham), Vol. I, Isuee 3 
(2000), pp. 465-478).
47 Para los intelectuales de Europa del Norte y Estados Unidos, desde J.Habermas hasta Toulmin, la 
Modernidad sigue aproximadamente este camino geopolítico: Renacimiento (Este)→ Reforma protestante 
(Norte)→ Revolución francesa (Oeste)→ Parlamentarismo inglés. La Europa del Mediterráneo occidental 
(España y Portugal) son explícitamente excluidas. Se trata de una miopía histórica. El mismo G.Arrighi, 
que estudia el capital financiera genovés ignora que éste era un momento del Imperio español (y no viceversa). Es decir, Italia renacentista es todavía mediterránea (antigua), España es atlántica (es decir: 
moderna).
48
 Véase la magnifica reinterpretación de la historia de la filosofía de Mohamed Abed Yabri, en sus dos 
obras: Crítica de la razón árabe, Icaria, Barcelona, 2001, y El legado filosófico árabe. Alfarabi, Avicena, 
Avempace, Averroes, Abenjaldún. Lecturas contemporáneas, Trotta, Madrid, 2001.
49
 Téngase en cuenta que René Descartes es alumno de La Flèche, colegio jesuita, y reconoce que la 
primera obra filosófica que leyó fueron las Disputaciones metafísicas de F.Suárez. Véase el capítulo 
histórico correspondiente al tema en una obra que estoy elaborando en el presente titulada Política de 
Liberación.
50
 No olvidando que el caballero medieval (Quijote) se enfrenta a los molinos, que son el símbolo de la 
Modernidad (molinos procedentes del mundo islámico: Bagdad tenía molinos en el siglos VIII d.C).
51
 Véanse de I.Wallerstein los tres primeros tomos de su obra The Modern World-System, Academic Pre