| Orden del Santo Sepulcro Dios lo quiere |
Cruzadas cristianas y cruzadas conceptuales
En el nombre de Dios, partieron miles de guerreros desde la Europa medieval hacia el Oriente Próximo, con la ilusión de liberar los lugares santos del dominio musulmán. Fueron las cruzadas, una serie de expediciones militares impulsadas por el papado y los reyes cristianos, que duraron casi dos siglos y que cambiaron la historia del mundo.
Pero las cruzadas no fueron solo una empresa religiosa y bélica. También fueron una manifestación de una concepción política y cultural que pretendía unificar a la cristiandad bajo el liderazgo de Roma, y que buscaba expandir sus horizontes comerciales, artísticos e intelectuales. Las cruzadas fueron, en definitiva, una forma de construir una identidad europea frente al otro, el infiel, el bárbaro, el oriental.
Sin embargo, esa identidad no era homogénea ni pacífica. Dentro de la cristiandad había conflictos, divisiones y contradicciones. Los cruzados no solo combatieron contra los musulmanes, sino también contra los judíos, los ortodoxos, los cátaros, los paganos y los propios cristianos disidentes. Las cruzadas fueron también una forma de imponer una ortodoxia y una hegemonía sobre las minorías y las diversidades.
Así, las cruzadas se convirtieron en un instrumento de dominación y de violencia, que dejó un legado de intolerancia, de fanatismo y de odio. Un legado que aún hoy se hace presente en los conflictos que azotan al mundo, especialmente en el Medio Oriente. Un legado que cuestiona la idea de una Europa civilizada y tolerante, que se erige como modelo de progreso y de democracia.
Pero las cruzadas no solo se libraron en el campo de batalla. También se libraron en el campo del pensamiento, de la cultura y de la ciencia. Fueron las cruzadas conceptuales, que buscaron apropiarse, traducir, interpretar y difundir el saber de otras civilizaciones, especialmente la árabe y la griega. Fueron las cruzadas que impulsaron el renacimiento de las artes, de las letras y de las ciencias en Occidente, y que abrieron las puertas al humanismo, al racionalismo y a la modernidad.
Pero esas cruzadas conceptuales también fueron selectivas, interesadas y colonizadoras. No reconocieron el valor ni la originalidad de las fuentes que utilizaron, sino que las adaptaron, las deformaron y las subordinaron a sus propios intereses y prejuicios. No establecieron un diálogo ni un intercambio con las otras culturas, sino que las ignoraron, las despreciaron y las sometieron. No promovieron una crítica ni una reflexión sobre sus propias tradiciones, sino que las reforzaron, las dogmatizaron y las impusieron.
Así, las cruzadas conceptuales se convirtieron en un instrumento de alienación y de exclusión, que dejó un legado de ignorancia, de arrogancia y de eurocentrismo. Un legado que aún hoy se hace presente en los discursos que pretenden universalizar una visión única y superior de la realidad, especialmente la occidental. Un legado que cuestiona la idea de una Europa ilustrada y racional, que se erige como modelo de conocimiento y de verdad.
Las cruzadas cristianas y las cruzadas conceptuales son dos caras de una misma moneda, que revelan la complejidad y la ambigüedad de la historia de Europa y de su relación con el resto del mundo. Una historia que no puede ser contada desde una sola perspectiva, sino que requiere de una mirada crítica, decolonial y genealógica, que reconozca la diversidad, la pluralidad y la alteridad como elementos constitutivos de la humanidad.
Revisionismo vs Registronismo
El revisionismo es el estudio crítico de los hechos históricos y los relatos oficiales, con el fin de revisarlos y finalmente reinterpretarlos. Tiene un uso académico legítimo y otro peyorativo. Su uso académico se refiere a la reinterpretación de hechos históricos a la luz de nuevos datos, o nuevos análisis más precisos o menos sesgados de datos conocidos. El revisionismo presupone que entre los historiadores, o el público general, existe una forma generalmente aceptada de entender un acontecimiento o un proceso histórico y que hay razones para ponerla en duda. Esas razones pueden ser de distinto tipo: la puesta en valor de nuevos documentos, el cambio de paradigma historiográfico; o también el cambio de los valores desde los que se observa el pasado.
El registronismo es un término con el que quiero referirme a una forma de hacer historia basada en el registro de los hechos tal y como ocurrieron, sin cuestionarlos ni interpretarlos. Sería una forma de historia positivista, que pretende ser objetiva y neutral, pero que en realidad puede ocultar o ignorar aspectos relevantes del pasado. El registronismo sería lo opuesto al revisionismo, ya que no admite la posibilidad de revisar o reinterpretar la historia.
El revisionismo y el registronismo son dos formas de hacer historia que tienen implicaciones políticas, culturales y epistemológicas. El revisionismo puede ser visto como una forma de cuestionar el poder establecido y de dar voz a los sectores marginados o silenciados de la historia. El registronismo puede ser visto como una forma de legitimar el poder establecido y de reproducir los discursos dominantes o hegemónicos de la historia. El revisionismo puede ser visto como una forma de construir una historia crítica, decolonial y genealógica, que reconozca la diversidad, la pluralidad y la alteridad como elementos constitutivos de la humanidad. El registronismo puede ser visto como una forma de construir una historia dogmática, colonial y lineal, que imponga una visión única, superior y universal de la realidad.
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Las guerras religiosas
Los tipos de cruzadas se pueden clasificar según el objetivo, el destino, el periodo o los participantes. Según el objetivo, se pueden distinguir las cruzadas para recuperar o defender Tierra Santa, las cruzadas para combatir a los musulmanes en España o el Mediterráneo, las cruzadas para combatir a los herejes o cismáticos en Europa, y las cruzadas para expandir el cristianismo en el Báltico o el norte de África. Según el destino, se pueden distinguir las cruzadas orientales, que se dirigían a Oriente Próximo, las cruzadas occidentales, que se dirigían a Europa Occidental, y las cruzadas nórdicas, que se dirigían al norte de Europa. Según el periodo, se pueden distinguir las cruzadas medievales, que se desarrollaron entre los siglos XI y XV, y las cruzadas modernas, que se desarrollaron entre los siglos XVI y XVIII. Según los participantes, se pueden distinguir las cruzadas papales, que eran convocadas y dirigidas por el papa, las cruzadas reales, que eran convocadas y dirigidas por los reyes, y las cruzadas populares, que eran convocadas y dirigidas por líderes religiosos o laicos sin autorización papal.
Algunos ejemplos de cada tipo de cruzada son:
- Cruzadas para recuperar o defender Tierra Santa: la primera cruzada (1096-1099), la tercera cruzada (1189-1192), la sexta cruzada (1228-1229).
- Cruzadas para combatir a los musulmanes en España o el Mediterráneo: la cruzada de Barbastro (1064-1065), la cruzada de las Navas de Tolosa (1212), la cruzada de Túnez (1535).
- Cruzadas para combatir a los herejes o cismáticos en Europa: la cruzada albigense (1209-1229), la cruzada contra los husitas (1419-1434), la cruzada contra los griegos (1204).
- Cruzadas para expandir el cristianismo en el Báltico o el norte de África: la cruzada livona (1198-1290), la cruzada prusiana (1230-1283), la cruzada de Egipto (1365).
- Cruzadas orientales: la segunda cruzada (1147-1149), la cuarta cruzada (1202-1204), la novena cruzada (1271-1272).
- Cruzadas occidentales: la cruzada de los pastores (1251), la cruzada de los niños (1212), la cruzada de Varna (1443-1444).
- Cruzadas nórdicas: la cruzada sueca (1155-1293), la cruzada danesa (1202-1216), la cruzada noruega (1107-1110).
- Cruzadas papales: la quinta cruzada (1217-1221), la séptima cruzada (1248-1254), la octava cruzada (1270).
- Cruzadas reales: la cruzada de Ricardo Corazón de León (1190-1192), la cruzada de Federico II (1228-1229), la cruzada de Luis IX (1248-1254).
- Cruzadas populares: la cruzada de Pedro el Ermitaño (1096), la cruzada de los pobres (1309-1310), la cruzada de Cola di Rienzo (1354).
- La cruzada de Hungría (1593-1606), que fue una guerra entre el Sacro Imperio Romano Germánico y el Imperio otomano por el control de Hungría, que había sido ocupada por los turcos desde 1526. Los cristianos lograron recuperar parte del territorio húngaro, pero no pudieron expulsar completamente a los otomanos.
- La cruzada de Lepanto (1571), que fue una batalla naval entre la Liga Santa, formada por España, Venecia, el Papado y otros estados italianos, y el Imperio otomano, que dominaba el mar Mediterráneo oriental. Los cristianos consiguieron una victoria decisiva, que frenó el avance otomano y salvó a Europa de una posible invasión.
- La cruzada de Malta (1565), que fue un asedio de los otomanos a la isla de Malta, defendida por los caballeros de la Orden de San Juan, una orden militar y religiosa que había participado en las cruzadas orientales. Los caballeros resistieron heroicamente el ataque turco, que duró cuatro meses, y lograron mantener el control de la isla, que era un punto estratégico para el comercio y la defensa cristiana.
- La cruzada de Túnez (1535), que fue una expedición militar de Carlos I de España, que también era emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, contra el reino de Túnez, que estaba bajo el dominio del Imperio otomano. Los cristianos conquistaron la ciudad de Túnez y liberaron a miles de esclavos cristianos, pero no pudieron establecer una presencia permanente en el norte de África.
- La cruzada de Morea (1715-1718), que fue una guerra entre la República de Venecia y el Imperio otomano por el control de la península de Morea, en el sur de Grecia. Los otomanos recuperaron la región, que habían perdido en el siglo 17, y pusieron fin a la presencia veneciana en el Mediterráneo oriental.
- La cruzada de Corfú (1716), que fue una defensa exitosa de la isla de Corfú, bajo el dominio veneciano, contra un ataque otomano. El comandante de las fuerzas cristianas fue el conde Johann Matthias von der Schulenburg, un general alemán al servicio de Venecia.
- La cruzada de Belgrado (1717), que fue una victoria de las tropas del Sacro Imperio Romano Germánico, lideradas por el príncipe Eugenio de Saboya, sobre los otomanos en la batalla de Belgrado. Los cristianos capturaron la ciudad, que era una fortaleza estratégica para el control de los Balcanes.
- La Guerra de Reforma (1857-1861) en México, que fue una guerra civil entre los liberales, que defendían la separación entre la Iglesia y el Estado, y los conservadores, que apoyaban el poder y los privilegios de la Iglesia católica. Los liberales ganaron la guerra y promulgaron las Leyes de Reforma, que nacionalizaron los bienes eclesiásticos, suprimieron las órdenes religiosas y establecieron la libertad de culto
- La Guerra de los Bóeres (1899-1902) en Sudáfrica, que fue una guerra entre el Imperio británico y los colonos de origen holandés, llamados bóeres, que se habían establecido en las repúblicas independientes de Transvaal y el Estado Libre de Orange. Los bóeres eran calvinistas y se consideraban el pueblo elegido por Dios para dominar la tierra. Los británicos querían controlar los recursos minerales de la región y acabar con el poder bóer. La guerra fue muy cruenta y terminó con la victoria británica y la anexión de las repúblicas bóeres
- La Guerra Santa de los Mahdistas (1881-1899) en Sudán, que fue una rebelión contra el dominio egipcio y británico, liderada por Muhammad Ahmad, que se proclamó el Mahdi, el mesías islámico. Los mahdistas establecieron un estado teocrático que se opuso al imperialismo occidental y al islam ortodoxo. Los británicos, con la ayuda de Egipto, derrotaron a los mahdistas en la batalla de Omdurmán y reconquistaron Sudán
- La Guerra de los Cipayos (1857-1858) en India, que fue una rebelión de los soldados indios, llamados cipayos, contra el dominio británico, que había impuesto sus leyes, costumbres y religión en el subcontinente. Los cipayos se inspiraron en el islam y el hinduismo para resistir al colonialismo. Los británicos sofocaron la rebelión con gran crueldad y establecieron el control directo de la Corona sobre India.
- La Guerra de los Taiping (1851-1864) en China, que fue una guerra civil entre el gobierno imperial de la dinastía Qing y el movimiento rebelde de los taiping, que seguían a Hong Xiuquan, un líder mesiánico que se creía el hermano menor de Jesucristo. Los taiping querían establecer un reino celestial en la tierra, basado en una versión heterodoxa del cristianismo. La guerra fue una de las más sangrientas de la historia, con unos 20 millones de muertos.
- La Guerra de los Santos (1838-1841) en Estados Unidos, que fue una serie de conflictos entre los mormones, seguidores de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, fundada por Joseph Smith, y los no mormones, que los perseguían por sus creencias y prácticas religiosas, como la poligamia. Los mormones se enfrentaron a las autoridades y a las milicias de los estados de Misuri e Illinois, y finalmente se trasladaron al territorio de Utah, donde fundaron su propio estado.
- La Guerra de los Mártires (1860-1861) en Líbano y Siria, que fue una guerra civil entre los cristianos maronitas y los musulmanes drusos, que se disputaban el control del territorio y los recursos. La guerra provocó miles de muertos y desplazados, y la intervención de las potencias europeas, que impusieron una división administrativa del país.
- La Guerra de los Boxers (1899-1901) en China, que fue una rebelión popular contra la presencia extranjera y cristiana en el país, que había impuesto tratados desiguales y misiones religiosas. Los rebeldes, llamados boxers por su práctica de las artes marciales, atacaron a los extranjeros y a los conversos al cristianismo, y sitiaron las legaciones diplomáticas en Pekín. Las potencias occidentales y Japón enviaron una fuerza expedicionaria rusa que sofocó con fuego la rebelión y exigió indemnizaciones y concesiones a China.
- La Guerra de los Cristeros (1926-1929) en México, que fue una guerra civil entre el gobierno revolucionario de Plutarco Elías Calles y los rebeldes cristeros, que se oponían a las leyes anticlericales que restringían los derechos y las actividades de la Iglesia católica. Los cristeros se levantaron en armas bajo el lema “Viva Cristo Rey” y contaron con el apoyo de la jerarquía eclesiástica y de algunos sectores de la población. El conflicto terminó con la mediación de la embajada de Estados Unidos y la firma de los Acuerdos de Arreglos, que restablecieron algunas libertades religiosas.
- La Guerra de los Balcanes (1912-1913) en el sureste de Europa, que fue una serie de guerras entre los estados balcánicos, que buscaban liberarse del dominio otomano, y el Imperio otomano, que intentaba mantener su presencia en la región. Las guerras tuvieron un fuerte componente religioso, ya que enfrentaron a cristianos ortodoxos, católicos y protestantes contra musulmanes. Las guerras terminaron con la derrota otomana y el reparto de los territorios entre los estados balcánicos, pero también con el aumento de las tensiones nacionalistas y étnicas que desembocarían en la Primera Guerra Mundial
- La Guerra de Vietnam (1955-1975) en Vietnam, que fue una guerra entre el gobierno de Vietnam del Sur, apoyado por Estados Unidos y sus aliados, y el gobierno de Vietnam del Norte, apoyado por la Unión Soviética y China, que buscaba reunificar el país bajo el régimen comunista. La guerra tuvo un componente religioso, ya que el gobierno de Vietnam del Sur era mayoritariamente católico, mientras que el de Vietnam del Norte era mayoritariamente budista. La guerra fue una de las más largas y sangrientas del siglo XX, y terminó con la retirada de Estados Unidos y la victoria de Vietnam del Norte.
- La Guerra de los Seis Días (1967) en Oriente Medio, que fue una guerra entre Israel y sus vecinos árabes, Egipto, Siria y Jordania, que amenazaban con destruir el estado judío. La guerra tuvo un componente religioso, ya que enfrentaba a judíos contra musulmanes, y también implicaba el control de lugares sagrados para ambas religiones, como Jerusalén, donde se encuentran el Muro de las Lamentaciones, la Cúpula de la Roca y la Iglesia del Santo Sepulcro. La guerra terminó con una aplastante victoria de Israel, que ocupó el Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán.
- La Guerra de Biafra (1967-1970) en Nigeria, que fue una guerra civil entre el gobierno federal de Nigeria y el estado secesionista de Biafra, que se proclamó independiente tras un golpe de estado y una masacre de la población igbo, una de las etnias más numerosas del país. La guerra tuvo un componente religioso, ya que el gobierno federal era mayoritariamente musulmán, mientras que el estado de Biafra era mayoritariamente cristiano. La guerra fue una de las más trágicas del siglo XX, y causó millones de muertos por el hambre, las enfermedades y los combates.
- La Guerra de Afganistán (1979-1989) en Afganistán, que fue una guerra entre el gobierno comunista de Afganistán, apoyado por la Unión Soviética, y los rebeldes muyahidines, apoyados por Estados Unidos, Pakistán y otros países musulmanes, que luchaban por la libertad y el islam. La guerra tuvo un componente religioso, ya que enfrentaba a ateos contra musulmanes, y también implicaba la defensa de la soberanía nacional frente a la invasión extranjera. La guerra terminó con la retirada de la Unión Soviética y la victoria de los muyahidines, que posteriormente se dividirían en facciones rivales que desembocarían en la guerra civil y el surgimiento de los talibanes.
- La Guerra de los Doce Años (1979-1992) en El Salvador, que fue una guerra civil entre el gobierno militar de El Salvador, apoyado por Estados Unidos, y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), una coalición de grupos guerrilleros de izquierda, que luchaban por la justicia social y la democracia. La guerra tuvo un componente religioso, ya que el gobierno militar reprimió violentamente a la Iglesia católica, que apoyaba la opción preferencial por los pobres, y asesinó a varios sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos, como el arzobispo Óscar Romero. La guerra terminó con la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, que pusieron fin al conflicto y abrieron el camino a la reconciliación nacional.
- La Guerra Civil de Ruanda (1990-1994) en Ruanda, que fue una guerra civil entre el gobierno de Ruanda, dominado por la etnia hutu, y el Frente Patriótico Ruandés (FPR), un grupo rebelde formado por exiliados de la etnia tutsi, que buscaban el fin de la discriminación y la opresión. La guerra tuvo un componente religioso, ya que el gobierno de Ruanda se apoyó en la Iglesia católica, que había colaborado con el colonialismo belga y había favorecido a los hutus, mientras que el FPR se basó en el protestantismo, que había sido introducido por los misioneros anglicanos y pentecostales. La guerra desembocó en el genocidio de los tutsis y los hutus moderados, que fueron masacrados por las milicias hutus conocidas como Interahamwe, con la complicidad del gobierno y la Iglesia. El genocidio terminó con la victoria del FPR, que tomó el control del país y estableció un gobierno de unidad nacional.
La religión y las guerras en la tierra de Colón
Las guerras religiosas en Colombia a lo largo de los siglos han sido principalmente conflictos internos entre diferentes facciones políticas que tenían distintas visiones sobre el papel de la Iglesia católica y la libertad de culto en el país. Algunas de las guerras religiosas más importantes en Colombia fueron:
- La Guerra de los Comuneros (1781), que fue una rebelión popular contra las reformas borbónicas que aumentaban los impuestos y las restricciones al comercio. La rebelión tuvo un componente religioso, ya que los comuneros se inspiraron en la doctrina de los jesuitas, que habían sido expulsados de las colonias españolas, y en la devoción a la Virgen del Rosario, que era la patrona de la región
- La Guerra de los Supremos (1839-1842), que se originó en oposiciones a cierres de conventos en el sur de la Gran Colombia y otras medidas liberales como la insistencia en una educación pública
- La Guerra civil colombiana de 1851 (1851), que enfrentó al Partido Liberal y al Partido Conservador por el control del poder y la influencia de la Iglesia católica
- La Guerra civil colombiana de 1854 (1854), que fue provocada por el golpe de estado del general José María Melo, que se apoyó en las Sociedades Democráticas, grupos populares de tendencia radical y anticlerical
- La Guerra de las soberanías (1860-1862), que fue una guerra civil entre la Confederación Granadina, de carácter conservador y centralista, y los Estados Unidos de la Nueva Granada, de carácter liberal y federalista
- La Guerra de los Mil Días (1899-1902), que fue una guerra civil entre el Partido Liberal y el Partido Conservador por el control del gobierno y la constitución, que incluía aspectos relacionados con la religión, como el patronato eclesiástico, el matrimonio civil y la educación laica
- La Violencia (1948-1958), que fue un periodo de conflicto social y político entre liberales y conservadores, que se agravó por el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán. La violencia tuvo un componente religioso, ya que algunos sectores conservadores, apoyados por la Iglesia católica, acusaban a los liberales de ser comunistas y ateos, y los perseguían y masacraban
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